Tamales, tortas y atole

DE TAMALES, TORTAS Y ATOLES

 

¿Habrá desayuno más representativo en la “comida rápida” mexicana que una torta de tamal y un atole? Yo creo que no. Y es que la torta de tamal es la fusión clara y deliciosa de nuestra genética gastronómica, por un lado el envoltorio de maíz que originalmente era llamado “tamalli” por los aztecas, y que muy admirado tenía a Fray Bernardino de Sahagún; y por el otro lado, está la sencillez del bolillo, heredero de la presencia española que nos trajo el trigo. Para acompañar, por supuesto, un atole de arroz con leche, champurrado, guayaba o en sus formas más novedosas de cajeta o galleta.

Hoy en día, la cultura del tamal se ha difundido con tal fervor que en varios lugares de la república existen las “ferias del tamal”, donde los “maestros tamaleros” hacen gala de sus más ingeniosas o ancestrales recetas que deleitan y sorprenden a los visitantes. Coyoacán, la Colonia Juárez y la delegación Venustiano Carranza, en la ciudad de México, hacen sus ya tradicionales ferias del tamal y el atole, incluso la delegación Cuauhtémoc, con su espíritu cosmopolita, nos invita a su “feria del tamal vegano”. En provincia, Tepoztlán, Morelia, Villa de Seris en Sonora, Ocoyoacac en el Estado de México y hasta Acapulco hacen lo suyo para el día de la Candelaria.

Las propuestas van desde lo más tradicional, como los tamales verdes o rojos, los de rajas con queso, los oaxaqueños, y los de fresa o vainilla con pasitas; hasta recetas más exóticas como los de carne al pastor, cochinita pibil, camarones, zarza con queso, crema de avellanas, entre muchos otros.

Ahora, que si eres de los que prefiere probar recetas originales de diferentes regiones del país, puedes visitar Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí o Tamaulipas, en donde se acostumbra a hacer el zacahuil para la pedida de mano de la novia. Este tamal mide por lo menos un metro y se prepara con ajo, cebolla y jitomate, envuelto en hoja de plátano. En Hidalgo lo prefieren de guajolote con chile ancho, guajillo y pasilla; pero en Puebla, Tamaulipas y San Luis lo preparan con carne de puerco. La cocción varía, puede durar desde tres horas hasta toda la noche, en un horno de barbacoa.

Michoacán, por su parte, nos comparte sus deliciosas corundas; Chiapas, los tamales de bola hechos con carne de cerdo; Sonora prepara sus tamales de elote, mientras que en el Estado de México se comen los “tamales canarios”, llamados así por su color amarillo y dulce sabor. Por supuesto, los yucatecos siempre ofrecen una variedad gastronómica casi infinita, y para el día de muertos acostumbran preparar el mucbipollo, que va relleno de carne de pollo y de puerco con achiote, envuelto en hoja de plátano y se cocina  en un horno hecho bajo tierra.

Sea cual sea tu elección, para el próximo día de la Candelaria, o para cuando no te dé tiempo de desayunar en casa, una torta de tamal, hecha con bolillos recién horneados de Lecaroz, y un atole calientito, son una deliciosa opción.

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